Vivir en verde

De entre todos los colores siempre he preferido el verde.
En cualquiera de sus tonalidades, gamas o matices y con preferencia de los brillantes.
El verde de la naturaleza; el verde de un fruto mojado, el verde de un insecto o reptil; el verde de trigales en crecimiento; el verde de un charco en el mar; el verde de un manto de aceitunas; el verde de unos ojos de gato; el verde de la esperanza.
Y tengo que agradecer que el color verde me rodee a diario. Desde los ventanales de mi despacho que proyectan una magnífica puesta en verde, hacia helechos de enormes dimensiones, hasta la panorámica desde mi dormitorio que refleja la elegancia de flamboyanes verdes en plena floración.
El verde y sus múltiples poderes curativos: fortaleza, equilibrio físico y psíquico, calmante para la mente y tónico para los nervios.
En presencia de un paisaje en verde se tiene sensación de serenidad, de paz, de sosiego.
Saludables dietas verdes que incrementan las defensas y dan vigor a las pieles; tés verdes para rejuvenecer epidermis; jade verde para atraer la fertilidad y la abundancia; la piedra esmeralda que nivela emociones; el color verde del medioambiente y el reciclado ecológico; el verde de una hoja de trébol símbolo de la verde Irlanda y sus impresionantes y generosos prados; verdes acantilados con sonidos de gaitas en la zona Astur; magníficas y verdes plantaciones de arrozales en islas asiáticas; portentosos verdes bosques con vientos de galopes de cowboys; atractivas y verdes selvas a los pies del amazonas; la zona austral y sus verdes praderas que alimentan ganados; verdes orillas a pie de cataratas en el corazón del África negra; verdes y altas hierbas en los lagos que inundan la verde Europa imperial.
El verde de la vida y del futuro prometedor.
Y yo, inmersa en un baño de este sublime y bello color y todos sus extraordinarios beneficios, medito sobre la posibilidad de ser todos algo más verdes: ver más la vida en esta tonalidad, vivir conforme al espíritu que proclama, sentir y respirar según sus pautas, entregarnos a una existencia llena de este sorprendente color
para SER en vez de PRETENDER, para LOGRAR en vez de PERSEGUIR, para realmente ESTAR en vez de APARECER.
Definitivamente
Que viva el verde / que visqui el verd / maireachtála glas /yeşil yaşam / vida verde /groen lewe / de viaţă verde.
Pepa González

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