Se marcharon mis manos.
Se fueron de mi lado diciendo que volverían.
Se alejaron una noche fría y ventosa.
Me quedé esperando.
Marché queriendo tocarlas otra vez; apretarlas con fuerza; acariciarlas y sentirlas.
Quedé aguardando que llegaran.
Se aparcó mi historia.
Se esfumó la palabra del canario profundo.
Se echó a andar por entre los pasillos de un hospital la voz del hombre culto.
El mensaje del lector incansable.
La afilada visión del crítico.
Se retiró padre.
Se sentó paye al otro lado.
Se quedó oyendo risas de sus hijos y promesas de esperanza.
Se apagó mi pergamino de cuentos familiares; mi cronista de sangre; mi huella y mi terreno a recorrer.
Se me fundió un trozo de vida dejando tras de sí puro agujero hondo, oscuro, sombrío, frío.
Se me fue paye.
Pepa
Se fueron de mi lado diciendo que volverían.
Se alejaron una noche fría y ventosa.
Me quedé esperando.
Marché queriendo tocarlas otra vez; apretarlas con fuerza; acariciarlas y sentirlas.
Quedé aguardando que llegaran.
Se aparcó mi historia.
Se esfumó la palabra del canario profundo.
Se echó a andar por entre los pasillos de un hospital la voz del hombre culto.
El mensaje del lector incansable.
La afilada visión del crítico.
Se retiró padre.
Se sentó paye al otro lado.
Se quedó oyendo risas de sus hijos y promesas de esperanza.
Se apagó mi pergamino de cuentos familiares; mi cronista de sangre; mi huella y mi terreno a recorrer.
Se me fundió un trozo de vida dejando tras de sí puro agujero hondo, oscuro, sombrío, frío.
Se me fue paye.
Pepa