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Mostrando entradas de diciembre, 2009

un paseo por bodega

entrevista en la Revista Lancelot

relámpagos, atardeceres y otras cosas

JAMÁS

Estas llamando a casa de Eugenio. En este momento no te puedo atender. Si quieres dejar algún mensaje hazlo después del tono. Gracias. Piiiiiiiiiiiiiii


Soy yo. Tenía que escuchar tu voz de nuevo. Imagino que sí estás ahí pero prefieres no contestar sabiendo que soy yo quien te llama. No voy a recriminarte. Tranquilo.
Tampoco quiero echarte un sermón. Sólo necesitaba oírte. Quería sentirte cerca porque…me ahogo. De pronto el aire no quiere entrar y duele. Duele de una forma brutal.
No me resulta nada fácil saber que todo se ha ido al traste. No puedo concebir mi vida sin ti. Jamás pensé que algo así pudiera pasarnos. Nunca.
Tú eras para mí y yo era para ti. Siempre fue así y, ni siquiera ahora que sé que tomaste esa decisión, puedo dejar de pensar y de delirar contigo.
Es muy duro pretender continuar de forma normal sin tu presencia. Cada paso que doy entre estas paredes me lleva a ti, mi querido Eugenio, a tu recuerdo constante. Cada uno de los rincones de la habitación somos nosotros…
Te deseo que estas Fiestas Navideñas sean inolvidables para tus hijos.
Que encuentres el tiempo suficiente para pasarlo con ellos y deleitarte con su compañía.
Que saborees junto a ellos el valor de las caricias y de los abrazos, de esos que estremecen por lo que llevan implícito.
Háblales desde el corazón y vete más allá de un simple presente.
Empieza de nuevo si es preciso.Tienes lo más grande que se puede poseer: una familia.

No creas que es tuya y que sencillamente te la mereces. Piensa que es una preciada joya, algo infinitamente hermoso que sólo algunos pueden disfrutar.

FELIZ NAVIDAD A TOD@S

Me la pintaron en verde y aún así brilla desplegando su belleza

En las oscuras y gélidas noches de la Real Villa de Teguise, primera capital insular antiguamente conocida como Gran Aldea de Acatife, el rocío y su helado aliento se imprime como un tatuaje en la piel del espectador que contempla su majestuosidad.
Es de noche y en la madrugada cuando las ánimas y los sones de otras épocas afloran descubriéndonos un rincón único pleno de historia de pobladores majos, de señoríos y soldados normandos, de aires coloniales, de piratería, de escribanos y monjes, de nobleza.
En medio de esta belleza muda la serenidad, en ocasiones, resulta apabullante.
Su soledad llega a transmitir un frío intimidatorio.
La dama de noche vigila y se muestra para deleite de este enclave sin igual. Su altivez insultante me genera de pronto una inmensa ternura. Pepa González
















¿Y tú por qué demontre me estás mirando?