Por la belleza de esta imagen que me llegó en cadena de mails.
Por el fabuloso mensaje que la acompaña.
Por hacerme poner los pies en el suelo una vez más y meditar sobre el antes, el después y lo más importante... EL AHORA.
Gracias mi querido amigo Santana por escuchar, por resolver, por centrar, por quedarte y lo más importante de todo, por estar aquí, conmigo, cerquita.

1 comentario:

Maquinachina dijo...

Solo he abierto la puerta, pero lo que se ve desde el umbral motiva a visitar estancias, corredores y pasillos. Me apetece extraviarme por esta casa que acabo de conocer.
Yo tambien le doy las gracias a Antonio Miranda.

Son muchas las cosas que aún debo hacer: acabar de matar la memoria, procurar que mi alma se vuelva de piedra, y aprender de nuevo a vivir. Anna Ajmátova