Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de enero, 2011

l'invasion des escargots.

VIAJE A OTONES

Porque cada día es viernes. Resulta que cada día, para mí, es viernes. Porque los viernes pienso en él. Y ahora, a diario, pienso en él.



Cuando creo firmemente que voy a volverme loca y a perder el norte, me doy cuenta de que sólo pensando en él, reviviéndole, me rescato a mí misma de la dramática mortandad. Porque traerlo de vuelta es lo que me permite seguir con vida.




De la casa a la librería y de ahí al supermercado, al estanco a comprar cigarrillos, a la farmacia cuando se me acaba el paraceta o a la tienda de decoración para ver el nuevo escaparate que ingenia Juanma. Y cuando dejo el bolso a la entrada de casa y me dirijo al cuarto de baño para darme la deseada ducha diaria, comienza mi viernes. Me despojo del abrigo, la rebeca, la blusa y el sujetador. Lanzo la falda hacia la cesta de la ropa, me descalzo y ya. Desnuda y libre. Dejo caer el agua caliente sobre la piel. Me miro los pies hasta que el agua evaporada va desdibujándolos, e imagino que me elevo sobre una espesa nube …

ELLOS

Los diminutos. Siguiendo sus estelas se ve todo desde otro prisma. Caminando cerca de ellos sentimos la felicidad que con los años se irá tornando tristeza. Los enanos de jardín. Esos pequeñitos que nada saben de confabulaciones, engaños, envidias o resentimientos. Los infantes. Esos dulces seres que, con aires de fiestas por los cuatro costados, mirarán siempre hacia el cercano cielo porque el suelo les quedará lejano. Esa magnífica y gloriosa troupe. La infancia. El período del que muchos querríamos no haber salido jamás. Dichosa y hermosa niñez.