Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2011

Sobre los atuendos negros y los amaneceres de mi tía Aurora.

Decía mi tía Aurora que nunca deseó casarse. La libertad le era tan necesaria como ver amaneceres desde su ventanal así que cualquier atisbo de obstaculizarla se convertía en un brutal revulsivo. Decía que los hombres, con alguna que otra excepción entre los que mentaba a mi padre, no estaban capacitados para hacerla feliz en la medida que ella necesitaba. También había excluido que pudiera ser una mujer la panacea a su soledad porque, si descartaba a los hombres por “incapaces” a las mujeres las tildaba de “insufribles”. La tía Aurora no odiaba al género humano, según ella era el género humano el que había decido odiarla a ella. Nunca solicitó nada que no creyese le perteneciera por naturaleza y, no sabía bien si por fortuna o por desgracia, tampoco se cruzó con quien quisiera quererla sin contraprestaciones. No conoció a su madre, su padre en la vida le dedicó tiempo, sus tías se limitaban a dirigir su educación y sus niñeras, aquellas horribles guardesas, la aseaban y le administra…

CATARSIS

En cada melodía.  Cada día desde hace ya mucho tiempo.  En cada rincón hacia donde miro.  Como protagonista de cada historia.  En los perfumes con lo que me cruzo cuando paseo.  Entre los bañistas si corro cerca del mar.  Junto a los turistas en los paseos de cada tarde. 
Donde las letras si entono poemas y donde las imágenes si retrato los espacios.   En cada nota, cada acorde, cada noche, cada tarde, cada amanecer.  Contemplando mares o disfrutando volcanes.   Visitando museos, teatros, parques o ferias.
Siempre presente. Cada día, todos los días. Puedo imaginar que será así… ahora y siempre.




Compartir

POLLOCK

RETALES

Sabíamos que era allí. Aquel lugar había sido el último eslabón de contacto. Hacía frío. Según dicen siempre lo hace y el olor a humedad es constante. Olía a maderas y a naranjos. Por lo menos olía a naranjos. Algo de belleza y ternura entre tanto desgarro. De allí nos sacaron en un auto gris hacia las casas de acogida. Mi hermano recuerda las lágrimas en su cara. Yo era muy pequeño para recordarlo. Hoy nos hemos atrevido a regresar. Queríamos saber un poco más. Conocer sobre ella. Recuperar nuestra historia. Todo ha sido en vano. Ya no quedan gentes de aquella época. Los archivos se incendiaron. Nada a donde atarnos. Nos llevaremos el olor a naranjos y la luz brillante que atraviesa los viejos cristales. Por lo menos recordaremos el instante y sentiremos que alguna vez estuvimos entre sus brazos.







Yo no me carcajeo. No suelo hacerlo y menos cuando se trata de esto. Él sí que sonríe. Siempre lo hace. He llegado a pensar que es de puro nervio. No puede ser tan inconsciente y tampoco creo…

TOÑÍN CORUJO - LATIDOS A CUERDA.

"Es difícil separar al músico de la persona, el músico vive de sus sentimientos como persona, en todo caso yo no puedo separarme de mí mismo para hacer música ni dejo de ser músico para hacer otras cosas". Entrevista para la Factoría del Ritmo. (Toñín Corujo /Arrecife 1960/ Músico canario)