Disfrutando la Poesía de Antonio Gala. Maravillosa Poesía.


La libertad hubiera sido herir tu pensamiento,
trasportar el umbral de tu mirada,
ser tú, ser tú de otra manera.
Entrar. Entrarnos uno en el otro.
Trasponer los últimos límites. Reunirnos...

Todo estuvo de nuestra parte,
pero cuál es nuestra parte,
el punto de coincidencia,
el tacto que pudo ser llamado sólo nuestro.

La tristeza, sedosa, nos envuelve
como una niebla: ése es el lazo único;
ésa la patria en que nos encontramos.

¿Amor es esto?
¿Acaso amor es esta no existencia
de tanto ser?
¿Es este desvivirse por vivir?
Ya desangrado de mí, ya inmóvil en ti,
ya alterado, el recuerdo se reanuda.

Sólo aquello que amamos nos distingue
en medio de la noche.
Sólo aquello que amamos
es capaz de decirnos quiénes somos.
Y hay quien se enamora de sólo una palabra
y quien se enamora de unos labios cerrados.

Quizá el amor es simplemente esto:
entregar una mano a otras dos manos,
olfatear una dorada nuca
y sentir que otro cuerpo nos responde en silencio.
Quizá el amor sea simplemente eso:
el gesto de acercarse y olvidarse.
Cada uno permanece siendo él mismo,
pero hay dos cuerpos que se funden.
El amor quizá sea sólo esto:
olvidarse del llanto, dar de beber con gozo
a la boca que nos da, gozosa, su agua;
dormirse junto a un cuerpo que se duerme.

Callad, amantes, y ocupad el labio con el beso.

Abierta ten la puerta
y abierta el alma ten.
Antes de que ellos lleguen
yo llegaré.
Mi corazón con alas
mis suspiros a pie.

No por amor, no por tristeza,
no por la nuevas Soledad:
porque he olvidado ya tus ojos
hoy tengo ganas de llorar.
Tú eras mi vida y yo sabía
que eras mi vida de verdad,
pero te fuiste y estoy vivo
y todo empieza una vez más.
Cuando llegaste estaba escrito
entre tus ojos el final.

Yo me abandonaría
si a ti te abandonara;
me encontré con el mundo
cuando a ti te encontraba.
¿Cómo quieren que olvide
tu silencio y tu calma,
el tranquilo abril que
floreció en tu mirada?
¿Cómo puedo olvidarte?
¿O es que se olvida el alma?

Cuando suspiro
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.

Hoy no diré su nombre.
Estoy en el pasado. Hay que partir
a buscar pastos nuevos.
Pero el alma,
enferma y distraída, no me sigue
y se queda extasiada en tus praderas.
¿Qué puedo yo contra esa voluntad
de estarme con tu olor y tu recuerdo?
El pasado es lo único que anhelo
mas sé que he de olvidar lo inolvidable.

Buscarán los recuerdos su acomodo,
se nublarán los cielos de la alcoba...
Sólo un momento más y estaré triste,
como antes, otra vez.

Puede a veces un nombre
completar un paisaje. Casi nada,
unas letras tan sólo.
Y puede, sin embargo, dar sentido
a una tarde que va a la deriva.

¿Quién puede decir que no está solo?
En la raíz se halla la vida y
es la raíz la soledad del árbol.
En ella se concluye
el milagro de estar vivo,
o querer estar vivo
a pesar de diciembre.

Caminamos de una vida a otra vida
no de un pecho a otro pecho,
de la compañía
hacia la infausta soledad que somos

Entre unas sábanas extrañas,
entre una tristeza demasiado grande
para una sola vida, escucha, escucha...
¿podré decir: dame tu mano, un día?
¿podré decir: todo está bien, por fin
todo está bien, un día?

Hay miradas que hacen
florecer el jardín.
De repente nos miran y decimos:
- Debe estar al venir la primavera -.


Y no hay más. Eso es todo: alguien que pasa
y un suave pensamiento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy muy preciosa esta poesía que me ha dado mucha ilusión .
Pero,las palabras poéticas me parecen un poco vacías si no podemos echar pruebas de Amor!
Jacqueline

Son muchas las cosas que aún debo hacer: acabar de matar la memoria, procurar que mi alma se vuelva de piedra, y aprender de nuevo a vivir. Anna Ajmátova