Si no dejaste más que huellas lejanas de un dolor punzante, si tu sombra se ha ido disipando como granos de arena bajo la ventisca, si tu aroma y tu aliento son ya amputados y apagados versos, si mi amargura, viuda ya por tu partida añeja, se convirtió en retiro,
Si ya no estás, si ya no eres, si ya no somos más …
¿Cómo insiste este amor pretérito en volverse impulso, latir, motivo presente?
¡Calma corazón mío, calma! Tú y yo sabemos, lo sabemos, todo al final pasa.