CUEVA DE LOS VERDES

Tranquilo Cuore...




Si no dejaste más que huellas lejanas de un dolor punzante, si tu sombra se ha ido disipando como granos de arena bajo la ventisca, si tu aroma y tu aliento son ya amputados y apagados versos, si mi amargura, viuda ya por tu partida añeja, se convirtió en retiro,


Si ya no estás, si ya no eres, si ya no somos más …

¿Cómo insiste este amor pretérito en volverse impulso, latir, motivo presente?

¡Calma corazón mío, calma! Tú y yo sabemos, lo sabemos, todo al final pasa.

Son muchas las cosas que aún debo hacer: acabar de matar la memoria, procurar que mi alma se vuelva de piedra, y aprender de nuevo a vivir. Anna Ajmátova