Hay quien refleja puras cositas buenas nada más mirarle de frente. Quien no puede tener cabida para maldades porque madre natura le borró ruindades de su diccionario personal. Quien a fuerza de resistirse a malas artes y ventas del alma muestran una mirada límpida como niño recién nacido.
Y luego estamos los afortunados, aquellos a los que el destino tuvo a bien ponernos en su camino, en el de ese mirar, para convertirlos en referente de una existencia inmaculada, bella, apacible, buena. Agradecida.
