viernes, marzo 28

LLUVIA DE PÉTALOS, POR JORGE FDEZ DESDE MÉJICO

http://www.gonzoo.com/zoom/story/adrian-pino-mi-desnudo-no-fue-algo-obsceno-fue-un-homenaje-1512/


Le decían Sandro y Boticelli era su apodo. Se llamaba Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi y según Giorgio Vasari, su obra es el despertar de “La edad de oro”, temprano dintel de eso que llamamos Renacimiento. Quien ha escudriñado sus pinturas encuentra secretas revelaciones de un alma enrevesada y más de una insinuación de que sus trazos fueron bendecidos por la gracia. Sea en los diferentes cuadros donde retrata a la Virgen María o en otros rostros que sólo podría dibujar un enamorado, dicen los que saben que Boticelli evocaba en realidad el rostro de Simonetta Vespucci, una mujer casada con Otro que seguramente sirvió como modelo imaginario para su pintura más célebre y eléctrica. El nacimiento de Venus fue pintado por Boticelli en 1486 y quizá sea efectivamente el homenaje al rostro de su Simonetta, a pesar de que Ella falleciera mucho antes que el artista, esposada con un innoble aristócrata que creía tenerla atada con sus finanzas, sin saber que todo artista que se postre ante la belleza de su musa conquista y la honra tan sólo con lluvias de pétalos o palabras de verdad. Es el rostro de Simonetta –nacida por pura agua de azar en Portovenere, “puerto de Venus”—y al mismo tiempo es la cara de toda mujer que como todas las mujeres del mundo vive un instante exacto en que se sabe la mujer más bella del mundo. Según Platón, la Venus era un milagro bipolar: Diosa celestial que inspiraba intelectualmente a los hombres y al mismo tiempo, Diosa absolutamente terrenal que despertaba los calores del erotismo carnal. Aún así, hay quienes ven en la pintura de Boticelli un velado homenaje a Lorenzo de Medici, su mecenas, cuando salta a la vista que se trata precisamente de un silencio rojo de amor puro a contrapelo de quienes equivocadamente creen que conquistan con imposiciones de poder, mentiras pueriles, errores imperdonables y mareos etílicos. Ella, recién salida del mar, envuelta en su propia cabellera y en la brisa que soplan seres alados, a punto de ser cubierta por una sabana de seda, bajo esa llovizna de pétalos que son silencio y la cordura indefinible de la sinrazón enamorada. Al morir en 1476, sin haberse casado jamás, Boticelli pidió ser sepultado a los pies del sepulcro de Simonetta y dicen que hay tardes en que la lluvia llora los pétalos de las rosas que dejan sobre esas sus tumbas los amorosos anónimos. El domingo pasado un joven anónimo entró en la Galeria degli Uffizi de Florencia y se desvistió lentamente hasta quedar completamente desnudo ante El nacimiento de Venus pintado por Boticelli. Antonio Natale, director del museo, declaró que “entre un millón 900,000 vistantes puede haber personas inquietas, apasionadas, turbadas. Quizás él resultó afectado por el síndrome de Adán” y aunque se mantiene el anonimato del joven, agradezco que las autoridades ni me mencionen como probable Adonis: el joven encuerado –fotografiado y filmado por un asombrado grupo de turistas, guiados por Susanna Mantovani—tiene como yo, un esculpido talle esbelto, tórax, brazos y piernas de moderada musculatura, pies perfectos y arrodillado ante Venus alcanzó a lanzar hacia la pintura una callada lluvia de pétalos, al tiempo que decía en español “Esto es poesía”, mi ya clásica frase al salir de baños públicos y gimnasios de prestigio vecinal. Tal como en la pintura, el joven (hoy posiblemente identificado como ciudadano español) fue cubierto por una sábana que portaban los alados guardias del museo que llegaron volando a la escena de lo que para muchos es un crimen contra el arte con mayúsculas, al tiempo de que crecen en las redes sociales los adeptos a las fotografías que subiera la guía Mantovanni con comentarios que insinúan que se trataba quizá de una alocada manifestación artística o, como suelen descalificar a los lances enamorados, “una locura pasajera”. Consta que el joven al ser retirado de la sala clamaba en perfecto inglés “Freedom!, Freedom!”, otro grito que he acuñado al sentir claustrofobia en elevadores de algunos edificios y en ciertos almacenes de prestigio. A pesar de ciertos parecidos en glúteo, tríceps y pectorales es mi obligación declarar de una vez por todas que no soy el encuerado. Hay dimensiones anatómicas que nos distinguen (algo que por cierto también me sucede con el David de Miguel Ángel) y ni conozco Florencia. Sin embargo, celebro el descabellado instante en que alguien se siente poeta sin necesidad alguna de fingirlo, murmurando versos en silencio sin el auxilio etimológico de la ropa, arrodillado ante la belleza que parece siempre recién salida del mar. Celebro eso que parece no más que la pasajera locura del enamorado en verdad, el amoroso que calla, el que habla como quien oye llover cuando cambia el mundo en el instante exacto en que dos se besan. Desde luego que no pretendo desnudarme ante la descuartizada Coyolxauqui en mi próxima visita al Museo del Templo Mayor o lloverle flores anaranjadas a la Coatlicue en el Museo Nacional de Antropología y advierto que no es recomendable que se vuelva costumbre cualesquier lance de locura enamorada ante las grandes obras de arte que se resguardan en museos y galerías. A pesar de que siempre he querido meterme personalmente en el inmenso cuadro de Las Meninas de Velázquez y saludarlo, jugar con el perro y contarle algún chiste a la Maribárbola o la Infanta, me conformo con seguir siendo la misteriosa sombra vestido de negro y no desnudo que mira de frente, desde la puerta del fondo, a los Reyes que posan para el retrato y se reflejan en un juego de espejos donde quien observa de veras mira lo que el Otro no alcanza ni a ver. Lluvia de pétalos ante toda alma, el fondo del alma de la belleza que no merece reclamo, encono ni agresión; neblina invisible que obnubila los ojos de los necios, la misma que ilumina la vista de quienes intentan vivir cada instante como quien traza un verso en silencio o pinta un cuadro con flores. Jorge F. Hernández

martes, marzo 25

EDNA O´BRIEN


Edna O'Brien, (Tuamgraney, Irlanda, 1932), es una de las voces más prestigiosas de la narrativa en lengua inglesa de nuestro tiempo, aclamada tanto por la crítica como por los más prestigiosos autores contemporáneos. O'Brien siempre sintió la necesidad de escribir. Su carrera literaria arrancó, precisamente, con la novela publicada ahora por Errata naturae, Las chicas de campo (1960), que le proporcionó fama mundial, tanto por su calidad literaria como por reivindicar la independencia de las mujeres en un ambiente hostil. Considerada la grande dame de las letras irlandesas, desde la publicación de esta obra, Edna O'Brien ha gestado novelas de gran calidad como The Lonely Girl, Girls in their Married Bliss o A Pagan Place (todas ellas de próxima publicación en Errata naturae),así como el libro de relatos Saints and Sinners, la obra de teatro sobre Virginia Woolf titulada Virginia y dos importantes biografías: sobre James Joyce y sobre Lord Byron. 
Las chicas de campo, ocasionó gran polémica en su Irlanda natal, llegándose a quemar ejemplares de la novela en una plaza pública como si de una obra de irreverencias, en época del medievo, se tratara.

Breve de Las chicas de campo de Edna O'Brien: 
Irlanda, años 50. Lejos de la capital, Dublín, y en medio de un verde paisaje, bellísimo pero exigente, la joven y aplicada Caithleen ha crecido llena de encanto gracias a la sabiduría y humildad de su madre; una madre obligada, por las duras condiciones del campo, a ser fuerte en cada momento, a sobreponerse a toda desgracia. Pero algo va a suceder que transformará la vida de Caithleen. Y en esa nueva vida, la de la única hija de una familia venida a menos, estará acompañada por su amiga de la infancia Baba, por la sofisticada madre de ésta, por el peculiar Hickey… y por una docena de personajes soberbiamente retratados que hoy día nos siguen pareciendo muy vivos; y entrañables, como en toda vida que merezca la pena rememorar. Caithleen recuerda para nosotros su pasado: unas veces lleno de risas; otras, superando las lágrimas. Recuerda los ritos de paso que la llevaron hasta la madurez: los días de internado, el descubrimiento del amor, la necesidad de aventuras e independencia y, al fin, la gran ciudad, con sus brillantes promesas de futuro. 

Estamos, sin duda, ante una extraordinaria novela, iluminada tanto por el humor como por una dulce melancolía; un relato repleto, además, de esa poderosa fuerza que tan sólo concede la juventud. Únicamente El hombre tranquilo, de John Ford, ofrece paisajes y momentos como esta obra cumbre de la literatura irlandesa del siglo XX.












viernes, marzo 21

Carolina Schmid - pintora.






Estudios y experiencia laboral en: 
Bellas Artes, Museología y Restauración 
Talleres particulares de dibujo, pintura; creación y manipulación de objetos en escena 
Teatro, escenografía y vestuario 
Exposiciones de pinturas e instalaciones performáticas en distintos centros culturales de La Ciudad de Buenos Aires (Gargantúa; Impa La Fábrica; entre otros) y de la Provincia de Buenos Aires











miércoles, marzo 19

CLÉO DE MÉRODE


Cléopâtre-Diane de Mérode, llamada artísticamente Cléo de Mérode (París27 de septiembre de 1875 - ibíd.17 de octubrede 1966) fue una bailarina de origen francés y nacionalizada belga.

Formada en la Ópera de París, emprende una carrera por su cuenta en 1898 y baila por toda Europahasta 1934. También fue la estrella del cabaret Folies Bergère de París.


Elegida Reina de la Belleza en las fotografías presentadas a los lectores del diario L'Illustration en 1896 entre 131 celebridades, entre ellas Sarah Bernhardt. Acrecentó su notoriedad con un toque de escándalo, el hecho de la exposición de la escultura La Danseuse de Alexandre Falguière en el Salón de los artistas franceses. Este desnudo en mármol blanco de mayor tamaño que el natural, para el que ella defiende no haber posado, «tan sólo para la cabeza», fue tallado a partir de un modelo en yeso, que pudiera, de forma dudosa, haber sido modelado a partir de un molde de su cuerpo.



Enamoró al  pintor Klimt, al marajá de Kapurtala y al rey belga Leopoldo II. 
Los fotógrafos hacían cola por fotografiarla popularizando su figura en postales y tarjetas. 















viernes, marzo 14

Zeissizm - FOTOGRAFÍA DE kOUICHI (HUMANOS)


http://www.flickr.com/photos/45267485@N00





















KOUICHI, ITOU - FOTÓGRAFO

Utiliza cámaras Canon (5D  y la 20D). Fuertes contrastes - en blanco y negro y también en color. Gusta mucho de retratar animales con gran elegancia y sutileza.
Le llaman el fotógrafo misterioso ya que no se sabe de él más que lo que muestra en fotografías. Nada de su bio, nada de sus inicios o estudios. Únicamente muestra su trabajo y con él, su fabulosa forma de sentir mediante la cámara.











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