domingo, julio 26

EL LEGADO INTELECTUAL DE LOS SAMURÁIS - MANTENER LA CALMA



Uno de los precedentes intelectuales más claros de los coach, los nuevos gurús de la sociedad del éxito inmediato, son los antiguos guerreros de Japón.

Las técnicas mentales que empleaban para mantener la calma bajo la presión de la guerra, así como las estrategias orientadas para obtener el máximo rendimiento y alzarse con la victoria siguen siendo explotadas hoy en día.

Si recurrimos al legado intelectual de algunos de los más célebres samuráis, pocas diferencias encontraremos con las principales enseñanzas de los coach contemporáneos. El escritor y articulista en los diarios New York Times y Wall Street Journal Eric Barker ha revisitado alguno de los libros de cabecera más representativos de los guerreros del antiguo Japón.

El principal objetivo que todos ellos buscan no es otro que mantener la calma. Una cualidad que en la vorágine de la vida contemporánea, al igual que en la guerra, esconde la clave del éxito y la victoria. Es decir, tener la serenidad suficiente para poder leer el contexto en el que nos movemos y fijar los objetivos en el largo plazo. Claridad de ideas para tomar las decisiones correctas, sin improvisar y con la mirada puesta en el horizonte. 



Cuando uno está agobiado, estresado y superado por las numerosas preocupaciones que ocupan nuestros pensamientos, entonces seremos incapaces de hacer las cosas bien y salir adelante. La mente es la mejor aliada del hombre, pero también puede ser su peor pesadilla. Hay conseguir situarse por encima de las preocupaciones para no ceder a los engaños de la mente, que nos confunden y neutralizan.

Kaibara Ekken (1630-1714):
“Un hombre noble espera al momento más adecuado para dar la mejor estocada, en un estado de calma absoluta”. Para tomar las decisiones más acertadas, en el momento justo y el lugar más adecuado, el estado de ánimo debe estar sereno, sin ningún tipo de exaltación ni distracción. El secreto de la guerra, confía Ekken, “consiste en mantener la mente impávida”.




CLAVES PARA MANTENER LA CALMA

-Tener presente la fatalidad. Una de las principales enseñanzas del Código de Bushido (o del samurái) es que para mantener la mente en calma hay que tener presente la idea de la muerte en todo momento. “Cada día y cada noche, desde la mañana del Año Nuevo hasta la Nochevieja”.
Recientes investigaciones psicológicas han demostrado también que imaginarse siempre lo peor que le puede ocurrir a uno, ser consciente de los riesgos, por lejanos que sean, es una de las mejores formas para mantener la calma. Unas afirmaciones que contradicen los principios básicos de la psicología positiva. Se trata de lo que los estoicos denominaban “visualización de lo negativo”.

-Entrenar sin descanso y superarse cada día. Estar preparado para lo peor, anticipando escenarios conflictivos, es la mejor arma contra el miedo. Entrenarse pensando en situaciones difíciles nos ofrece una gran seguridad (y por tanto tranquilidad), pues sabemos que cuando las cosas se pongan tensas o tengamos que resolver algún conflicto estaremos capacitados para hacerlo.

-Fomentar la sensación de control. Concentrarse en lo que uno controla es un poderoso modo de reducir la ansiedad y afirmar la autonomía frente a las situaciones caóticas. Para ello, la mejor estrategia psicológica es exagerar poniéndose en los escenarios más adversos posibles. 

martes, julio 21

Demetrio Túpac, peruano de 91 años, traduce "El Quijote" al quechua.


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Demetrio Túpac Yupanqui, un reconocido periodista y profesor de quechua peruano tradujo al idioma de los incas la obra mayor de la literatura española “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha” (ahora también “Yachay sapa wiraqucha dun Qvixote Manchamantan”), luego de diez años de ardua labor. El libro, que cumple 400 años desde que fue publicado, ahora está traducido a 70 idiomas gracias a este peruano de 91 años que cultiva y enseña el segundo idioma más hablado en el Perú.
Según contó a américa Televisión, la traducción fue un encargo personal de Miguel de la Quadra-Salcedo, reportero español, quien buscó al maestro en su academia en el Callao.
“Un día llegó Miguel y, con su acento vasco, me dijo que venía para que le tradujera ‘Don Quijote’ porque en varias partes como Argentina y Cusco le dijeron que yo era la persona que mejor lo podía traducir. Me sorprendió, pero le dije que lo haría con la dedicación que merecía la tarea”, dijo Túpac Yupanqui.
El libro comienza así: “Huh kiti, La Mancha llahta sutiyuhpin, mana yuyarina markapi” (En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme).





viernes, julio 17

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