Programa La Maresía 26 noviembre 2015

Último programa de La Maresía en radio Tías 105.9 FM,

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TODOS PARA UNO Y...UNO PARA TODOS.



Al fin y al cabo una joya es una joya y, si la alhaja es grande y vistosa, mejor que mejor, digo yo.

Igual resulta a priori algo despiadado, poco amoroso quizá, hasta podría acuñarme con el calificativo de irrespetuosa para con los cuatro obsequiadores de alianzas pero, una lleva la simplicidad en mente desde joven y, pudiendo reunirse en un único objeto los otros cuatro más deslucidos y desnutridos, pues que reine la sencillez.

Todos para uno o, mejor darle poesía al cuerpo en cuestión y fijar nacimiento de la reinante joya como una necesidad de ese “uno” por gestarse a través y gracias al amor de los otros “cuatro”. Y bien pensado, incluso les hice un favor a los enamorados galantes con la confección de esta joya única. Primero por este nuevo apodo: única. Porque no ha de existir joya idéntica a la que mandé crear con pequeñas porciones de mis amores. Única.
Y en segundo lugar, porque lejos de desaparecerlas por coraje o por desamor y abandono, lejos de regalarlas a terceros, lejos de tirarlas a la basura o guardarlas en el baúl de los recuerdos para no ser empleadas jamás de los jamases, lo llevo siempre conmigo. Bueno, en realidad casi siempre porque, en ocasiones puntuales, recuerdo algún improperio de uno de esos cuatro mozos y me lo arranco del dedo como quien extrae una mancha de superficies recién pulidas, mancha pequeñísima pero molesta a la vista.

Cuatro anillos de oro que me fueron entregados como piezas de exaltación del verbo motor, junto a cuatro corazones de palpitar de folletines. Dos de esas alianzas vinieron acompañadas de peticiones de casamientos. Las otras dos, con menor avidez de compromiso formal y con más delirios de convivencias hasta la senectud, llegaron huérfanas de letras.
Cuatro alianzas.

Tan sólo una de ella con inscripción y declaración de intenciones:
- Nos queda la eternidad – ni Corín Tellado…para morirse. Las otras tres, sencillas y sin muchas pretensiones, sin ostentaciones, como los bolsillos que tuvieron a bien hacer el gasto.

Todas excepto una de las alianzas, el anillo de mi dulce Jesús, llegaron en cajitas porta ofrendas. Porque Jesús, como un Cristo pero sin divinidad paterna, sin celestial origen ni santo que le guardara, sin virginal progenitora y sin devoción al altruismo, había aparcado el traje de filántropo para emplear el de Santa Tacañería a destajo. Porque hasta para un café de media tarde debía sacar de mis cuartos, porque el dulce Jesús era más agarradito que el pasamano de mármol de los palacetes venecianos, y es que luego de conocerlo supe que el término “miserable” se inventó con la generación de su casta. El avaro de Jesús, lejos de tener intenciones de llenarme de regalos, anduvo joyería tras joyería hasta encontrar anillito sin ínfulas, con gran esfuerzo dijo - más mental que económico por el trasiego de pueblos y calles – y con muy pocas ganas de reducir sus dineros. Según verbalizó sin cortapisas, con ella me demostraba hasta que punto era su amor una verdad. Con ella y con el gasto, obviamente. Y apareció ante mí con joya en mano, desnuda, abandonada a su suerte, como ultrajada por sus toqueteos, sin lazos ni almohadón que la acomodara, alianza sobajeada.  Y poco me duró a mí el cariño que me llevó hasta sus brazos, cegada por sus rubiales cabellos y sus claros y azules perlas oculares. Finiquitado pronto, desde que el conocimiento regresó a mis entendederas y me mostré más inclinada a escuchar a padre y su magnífica frasecilla, destinada a quienes preferían pertenecer a las cofradías del puño:

-Ese es, mi hija,  de esos que matan a un burro a pellizcones por un duro.

Una prenda de las de oro llegó en estuche azulón, de cuero brillante, relleno en telas blanquecinas y resbaladizas a modo de cajita mortuoria. El anillo aparentaba ser más un cadáver a punto de enterramiento que un deseo de vida en común. Y no iba descaminado su destino último porque, fundirse bajo el calor de las llamas y convertirse en otro es como morir en la India, resucitando de entre los difuntos para renacer como uno nuevo y hermoso, más mi estilo, más emperifollado, más fornido y resultón. Esta joya venía ataviada al más puro estilo de Alberto, entre la cursilería y la intención de un glamour a lo Gentleman británico que le era, desde siempre, esquivo. Porque como enunciaba madre con contundencia de este pretendiente mío nada más conocerlo:

-Aunque el mono se vistiera de seda….monito se queda y el pelo de la dehesa no se pierde aunque se quiera.

Al más feo de todos, al anillo más enclenque, alianza tipo aro de alambre pero con algo más de cuerpo, lo recuerdo dentro de una especie de manzana a pequeña escala, de tono rojizo tirando a morado y, de hojita verde en lo alto cual sombrero ridículo, toda ella revestida de un material de imitación a terciopelos que dañaba, si todavía se podía dañar más, el buen gusto. A este pobre objeto de pasión le salvó el poema que lo acompañaba y  los ojos de Juan que me miraban fijamente intentando decírmelo todo sin pronunciar palabras. Lindos recuerdos me dejó Juanito, reservado, taciturno, poquita cosa. Lástima Juanito. Luego de la despedida que utilizaba como un mantra para concluir relaciones en multitud de ocasiones, un café en cafetería muy concurrida donde el ruido de mesas y voces quitaran hierro al momento tenso y abreviado, la mirada se le volvió más empobrecida y más de perrillo apaleado. A punto estuve de hacer de plañidera  esa tarde pero controlé lloros innecesarios, más teniendo a mi favor que la losa que empezaba a gestarse sobre mi cabeza como sepulcro asfixiante, había dejado de presionar por extinta. Esa sensación de amargura aunada a la clara visión de panteón, que se me aparecía en cuanto el enamoramiento inicial iba borrando sus huellas, me mostraban que la libertad no tenía precio.
Las visiones de lápidas y arcones del descanso eterno anunciaban en mi vida que el aire comenzaba a enrarecerse  y que se hacía irrespirable. De nuevo la luz retornaría y la alegría bailaría con ella de su mano, y por descontado, de la mía. 

El aro dorado con inscripción fue regalo de Esteban, el más apuesto, el más galante, el más añorado. A pesar de tomar, por mi cuenta y riesgo, la casilla de salida tan pronto descubrí que me era infiel con múltiples individuas de mi mismo género y tipología, se me clavó en la piel como una mancha de nacimiento. Quizá y justo por esa razón de cuernos y despecho, Esteban se perpetuó en el tiempo y en mis carnes. Él lo tenía todo. Incluso ese saber estar que le viene a algunos en genética: afable, sonrisa perpetua, mirada pícara, optimismo que superaba cualquier frontera de melancolías. Sí, lo tenía absolutamente todo excepto el deseo real de forma un “indivisible” conmigo. 
Por ese mismo detalle, y por ser caprichosa y cabezuda como la que más,  fui yo quien creó un “todo” al reunir su joya con las otras tres sortijas. Tres más una. La de Esteban, la sortija que siempre quise me vistiera el dedo, con la que sí imaginé algún día envejecer la piel, a la que hubiese tratado con deferencia y con ternura. Ella nunca hubiese salido de mis dedos, ni siquiera en los momentos de enfado o distancia. Esa joya se hubiese quedado pegada al anular como parte de mi anatomía, sin posibilidad de extirpación. 

En fin, me gusta pensar que ahora sigue en mí, Esteban, casi siempre, más días en mí, Esteban, que en la gaveta del joyero, más tiempo a mi lado, Esteban, que alejado. 

Descontando esos otros días que son los menos felices en que, recordando desaires y tortuosas noches de lágrimas, me lo arranco del dedo, a Esteban y al uno, como quien limpia una mancha molesta de la superficie recién pulida, una mancha incómoda en la redacción a tinta de mi propia vida.


Descubren un poema y un relato inéditos de Charlotte Brontë

Los manuscritos se encontraban entre las páginas de un libro que pertenecía a su madre. Se ha calificado el hallazgo de «extraordinario»



Se han encontrado dos manuscritos inéditos de Charlotte Brontë dentro de un libro que
pertenecía a su madre. Se trata de un relato corto y un poema que la autora de «Jane Eyre»
escribió cuando era adolescente y que quedaron guardados entre las páginas de la biografía
del poeta Henry Kirke White, propiedad de Maria Brontë.
La progenitora de las hermanas Brontë moría cuando sus seis hijos eran muy jóvenes. 
Entre las pocas posesiones que les legaba se encontraba este ejemplar de «The 
Remains of Henry Kirke White», de Robert Southey, que fue guardado como 
si fuera un tesoro, de acuerdo con la Brontë Society, que estaba interesada en 
comprar el libro sin percatarse de la joya literaria que albergaba en su interior.
la autoría de Charlotte es incuestionable, dada su particular caligrafía y el uso de 
su pseudónimo masculino favoritoLord Charles Wellesley.
Fechado en 1833, el fragmento perteneciente al relato corto ha sido descrito por 
esta experta como una historia satírica de la vida en Haworth de 74 líneas escrito 
desde la óptica del caballeroso Lord Charles.
El poema está incompleto, cuenta con 77 líneas y se mueve dentro del mundo 
de fantasía de Angria, que Charlotte creó junto a su hermano Branwell durante su infancia.

Presentación de la última novela de Miguel Aguerralde

Laberinto es el nombre de la novela de misterio, suspense y terror que el escritor canario Miguel Aguerralde presentó hoy en la Biblioteca de Playa Blanca. Acompañado del concejal de Cultura Daniel Medina y de su gran amigo Javier Caídas, la presentación fue todo un evento literario con lleno de la sala y multitud de fans que quisieron apoyar a su escritor predilecto en esta ocasión única. Tras una hora de preguntas para la Radio de Ondas Yaiza y, las cuestiones de quienes quisieron de cerca conocer al escritor y su nueva novela, degustación de quesos y vino hicieron las delicias de los asistentes.
Le auguramos éxitos a este escritor de novela negra que pronto presentará una novela romántica con Editorial Siete Islas,  según sus palabras.








IV Espiral de poemas por el mundo



Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio. Federico García Lorca (1898-1936) Poeta y dramaturgo español.











Gracias a Carmen García Tortosa por su empeño para que esta belleza de evento poético tuviera lugar en mi isla. Es un recuerdo a perpetuar en retina y memoria de por vida.

Para saber más sobre este evento poético, entrar en el link que a modo de crónica del día sábado 6 nov. ha publicado nuestra gran amiga, lectora y escritora Syra Jiménez Pajarero, lectora de poesía en el IV Encuentro Espiral poética en Lanzarote.

Camino de Letras con Syra: IV Espiral Poética por el mundo celebrada en Lanza... http://camino-syra.blogspot.com/2015/11/iv-espiral-poetica-por-el-mundo.html?spref=tw


Ornelia Cabrera también deja su crónica de lo vivido

http://poramoralarte.lanzarote3.com/?p=68






No etiquetes a los niños.

No etiquetas a los hijos.

Las etiquetas que ponemos a los niños dependen en gran medida de cómo vemos las cosas los adultos y de cómo las vivimos.
Tenemos en nuestras manos todas las herramientas para cambiar el discurso y empezar a alimentar su autoestima en vez de minarla.

¿Es un niño tímido?

Etiquetas: "es un soso", "es un asocial","es muy parado".
Un niño tímido es, en realidad, un gran pensador. Un observador de la vida, un intelectual en miniatura. Maestro de las pequeñas cosas y disciplinado como pocos, disfruta con los placeres más sencillos de la vida. Huye de las multitudes, pero se siente como pez en el agua cuando está entre los suyos. Muy cariñoso y prudente en sus avances, solo muestra sus encantos cuando realmente se siente entre amigos. Por eso, conquistar la sonrisa de un tímido tiene doble valor para el que lo consigue, porque este pequeño no se deja seducir fácilmente: hay que estar a la altura de su enorme corazón.

¿ Travieso?

Etiquetas: "no tiene una idea buena", "es un insensato".
Este pequeñín es un explorador nato, un valiente, un atrevido. Un niño que se come la vida a bocados, una personita que sabe que asumir ciertos riesgos puede tener buenas recompensas. Su creatividad es desbordante y siempre sabrá ver en las cosas más sencillas las utilidades más complicadas. Además su carácter es optimista y dicharachero.Disfrutará de todo lo que la vida le ofrezca y tendrá gran facilidad para resolver problemas, porque ideas no le van a faltar nunca.

¿ Mimoso?

Etiquetas: "Todo el día pegado a las faldas de su madre", "es un malcriado".
La ternura, como los manjares más delicados, se hizo para los que saben apreciar las cosas buenas de la vida. Y estos pequeños son unos "gourmets" de las emociones. Saben lo que es mejor para ellos y no dudan en disfrutarlo a tope. Hogareños, familiares e incondicionales a un buen regazo, son grandes conocedores del alma humana y sus sutilezas. Si respetamos su gran necesidad de contacto, el día de mañana serán adultos seguros de sí mismos, amigos fieles, solidarios y empáticos.

¿ Llorón?

Etiquetas: "es un pesado, llora para todo", "todo el día quejándose".
El don de la comunicación solo es para unos pocos. Y estos niños son grandes comunicadores. Capaces ya de albergar en su interior gran variedad de sentimientos, su limitado lenguaje aún no les acompaña para expresarlos y los comunican con el llanto. Cuando aprendan a hablar con soltura, estos pequeños no callarán ante nada y verbalizarán su intensa vida interior y sus experiencias. Tienen suerte: desde el inicio de sus días lucharon por expresarse y a su lado siempre hubo alguien dispuesto a escucharles.

¿ Un niño desobediente?

Etiquetas: "es de la piel de Barrabás", "es un egoísta".
Aquí tenemos a los niños más incomprendidos e injustamente tratados. Son hipersensibles, muy inteligentes y necesitados de atención. Tras sus "maldades" se esconde una criatura excepcional que necesita ser descubierta y acompañada, porque a menudo se siente sola. Con su desobediencia expresa un deseo profundo de cuestionar lo establecido y sus negativas nos invitan a reflexionar sobre la educación que le estamos dando.

¿ Caprichoso?

Etiquetas: "es un pelma, todo lo quiere y no sabe esperar", "es un cascarrabias".
Lo tiene claro y sabe cómo, cuándo y dónde lo quiere. Con su determinación, un carácter de fuego y su capacidad de perseverar en sus empeños, este niño se mueve por la vida con los ojos bien atentos y un gran poder de discriminación. No le dan igual ocho que ochenta y es un gran luchador. A este niño no le vale un no por respuesta, será un gran negociador que no dudará en perseguir con tesón lo que considera bueno para sí y para los suyos.
Son muchas las cosas que aún debo hacer: acabar de matar la memoria, procurar que mi alma se vuelva de piedra, y aprender de nuevo a vivir. Anna Ajmátova