viernes, julio 29

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS




La escritura como terapia pretende, a través de la creatividad y utilizando como herramienta la escritura, adentrarse en las propias emociones, conocerlas a fondo y manejarlas adecuadamente.

Es una herramienta que funciona con el autoconocimiento y que inspira a la persona para que emprenda una reconciliación personal, con su propio yo y con sus propósitos de vida, reencontrar su dirección vital alcanzando lo que, para él o ella, es la felicidad.

“Escribir es una catarsis, que le permite a nuestros fantasmas, esos que nos habitan y nos asustan, salir para siempre. Nos permite también guardar en un cofre nuestros más preciados recuerdos, desde el olor a mango maduro de nuestra casa materna, hasta aquella canción con la que nos enamoramos. Escribir es la posibilidad de crear el mundo que deseamos en el momento en que queramos.” 
Carla Ramírez Brunetti


 La autora del libro “Mujeres que corren con los lobos”, la Doctora Clarissa Pinkola, utiliza la escritura como terapia. En su trabajo con mujeres ella utiliza la escritura para hacer salir lo que llama: “La mujer salvaje” que no es ni más ni menos que la que habita en nuestro inconsciente.

Benedetti en su libro “Variaciones sobre el olvido” nos cuenta ciertas respuestas como la de José Donoso: “Escribo para saber por qué escribo”
Fred Uhlmann dice: “Escribo por necesidad”
García Márquez responde: “Escribo para que mis amigos me quieran más”.


En el fondo no sabemos por qué escribimos, lo que sí sabemos es el enorme placer que produce la escritura y el gran alivio que ofrece como terapia.




Tú lector, si te apetece iniciar tu caminar por la escritura como terapia, puedes empezar con este precioso ejercicio de recuerdos.

El baúl de los recuerdos 

Para este ejercicio busca una foto tuya de cuando eras pequeño, selecciona una que te guste mucho, que te inspire. Luego inicia tu texto así: “ yo me acuerdo…” y  describe los detalles, ten en cuenta los colores, sabores y olores del pasado, luego añádele al texto otro párrafo que empiece así: “Aquí yo me sentía…” y describe tus emociones.

Este ejercicio sirve para recordar, porque como decía Mario Benedetti, hay muchos “olvidadores” y él que olvida es como si perdiera algo. Así es que este ejercicio pretende recobrar tus recuerdos.

También puedes practicarlo con un juguete viejo, funciona muy bien. Estos recuerdos de la niñez son maravillosos porque nos ponen en contacto con nuestro niño interior y le permitimos que hable. Lee tu texto y pregúntate qué hacer por ese niño o niña que ha hablado en el texto, tal vez necesita perdón o ternura, seguridad o palabras bonitas.

Disfruta, es tu escritura, es tu momento, eres tú el que redacta y el que habla mediante tinta. Presta atención y escucha tu propia voz.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Y seguirte, verte, oirte, leerte... ¡qué placer! aunque no te lo diga siempre... Y ver y saber que te realizas y que gozas con lo que haces... otro enorme placer.
Gracias, Pepa, por amar la vida, amar la gente y comunicar ese amor. En este mundo que está perdiendo la cabeza y los valores, los verdaderos valores, humanos, espirituales, morales... qué frescura tus blogs. Gracias por recordarnos que en esta vida hay dos palabras sagradas: Amor y Humor
Enrique

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