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jueves, septiembre 1

¿TE ATREVES A DESCUBRIRTE?

La escritura emocional expresiva
adiestra en la adquisición gradual
de respuesta de relajación basada en la
expresión de emociones,
 asociadas
a hechos que generan intranquilidad,
reduciendo la tensión física y mental.



La escritura emocional expresiva
da lugar a una transición desde
un estado emocional negativo
al contrario 
como consecuencia de
una intervención mental
no invasiva auto -reguladora.



Existen varios bloques de
 ejercicios de escritura
 para
lograr esa transición:


ESCRITURA LIBRE
SOBRE LA EMOCIÓN QUE GENERA
 LA SITUACIÓN PROBLEMÁTICA 


SUMINISTRO DE PALABRAS Y FRASES
PARA DAR PASO AL CAMBIO


REDACCIÓN DESDE
DISOCIACIÓN DEL HECHO CONFLICTIVO
CREANDO UN JUICIO MÁS 
OBJETIVO DEL PROBLEMA,
DE LAS EMOCIONES Y 
PENSAMIENTOS


LA NUEVA PERSPECTIVA
APORTA LÓGICA Y AYUDA A 
COMPRENDER MEJOR LA SITUACIÓN
REVELANDO Y CONFRONTANDO
AQUELLO QUE DESGASTA








martes, julio 5

Cartas al Taller de escritura emocional expresiva



Reunir a 22 almas en un salón, cada sábado durante 10 semanas, con el único y maravilloso objetivo de escribir desde el corazón, solamente podía regalarme felicidad.

El taller de escritura emocional expresiva surge como una necesidad personal de mostrar a otros lo que para mí significa la escritura, el valor que lleva implícito reconocerse y redescubrirse mediante la redacción.

El bien que las palabras genera. El equilibrio que la ejecución de ejercicios de escritura aporta a quien es tan Valiente como para coger un bolígrafo y un papel y enfrentarse a sus miedos, sueños, deseos más íntimos, verdades y mentiras, dolor y pena, necesidades.

10 semanas para derramar vida, entregar aliento, abrazar otras almas, festejar las alegrías ajenas, ofrecer una mano a quien la solicita en silencio, llorar los fracasos y retomar tras el aprendizaje de la caída. 
10 semanas de conexión humana y de desapego material, de reflexiones con hondura, de cuestionamientos reveladores, de respuestas sinceras y de estructuración de anhelos.

El pasado sábado 25 de junio decidimos descansar y meditar mediante la observación tranquila, todo lo escrito durante varios meses en el taller de escritura emocional expresiva. Un tiempo para recapacitar sobre lo descubierto, para dirigir los pasos hacia objetivos desenterrados , para revisar aquello que nuestras propias frases habían sacado de cajones añejos. 

Y en ese día en que hacíamos un alto en el caminar de las letras, las 22 personas que allí, en el Hotel Miramar de Arrecife (Lanzarote) se reunían conmigo cada sábado, me regalaron lienzo, pluma y tinta, arcón de madera y letras: 22 cartas escritas por esas 22 almas. 22 sobres que recogían el sentir de cada uno de ellos pero sin rúbricas (aquí el juego de adivinanzas al que quisieron que jugará), describiendo sus emociones tras esas 10 semanas de auténtica constelación. 











Jamás pude imaginar mayor belleza que la que aquel fabuloso cofre de madera portaba en su interior.
Prometí no derramar lágrimas, prometí leer cada día una misiva, prometí descubrir la autoría de cada epístola, prometí.

Lloré, de pura alegría.
Leí todas las cartas en un mismo día. ¿Cómo no hacerlo?
Conseguí ponerle nombre a 9 de los 22 sobres. Tarea compleja cuando el sentir es una melodía colectiva.

A partir de hoy quiero mostrar la hermosura de estos escritos en mi blog Rincones. Deseo que otros ojos puedan también disfrutar de sentimientos tan puros y tan llenos de significación. Porque el resultado de este taller debe trascender, debe servir a otros en su caminar, debe dar sentido a lo que puede parecer no tenerlo, debe generar plenitud, bienestar, felicidad y luz.

A partir de hoy ustedes, lectores, podrán deleitarse con las emociones de quienes hace 10 semanas decidieron dar un paso hacia delante y reencontrarse con su propio ser.

Lean y sean felices, tanto como yo lo soy luego de su lectura.





















domingo, abril 3

Taller Escritura Emocional Expresiva organiza asociación PerpetuArte - Vive.


Ayer sábado, día dos de abril, en el Hotel Miramar de Arrecife, tuve el placer de impartir un taller hermoso, único, lleno de sentimientos y emociones compartidas. Tres horas en donde, mediante la escritura, pudimos hacer consciente lo inconsciente, darle forma y alma a todo aquello que se fue quedando por dentro, escondido, impidiendo o ralentizando un caminar tranquilo hacia lo que realmente deseamos. Un taller de autoconocimiento y reflexión, de optimismo y empoderamiento personal y es que, vida solo tenemos ésta, la que estamos viendo hoy día.  Es instante de disfrutarla en plenitud.

Gracias a los participantes por se generosidad, a los organizadores y principales orquestadores de esta reunión en torno a las palabras, Mercedes e Ibán, al hotel Miramar por su gentileza al permitirnos celebrar el taller en sus instalaciones, gracias Mercedes Medina y propiedad. Gracias. Me siento bendecida. 


Algunos participantes han querido mostrar su sentir luego del taller.  Aquí una pequeña muestra de sus impresiones:

Ibán

PERDIDO, estaba perdido en medio de la confusión, pero eso fue AYER porque hoy me he encontrado a mí mismo, hoy siento que soy coherente. ¿QUIÉN me ha ayudado? Yo mismo, me lo debo a mí mismo, por tomar la decisión en el momento preciso porque la BALANZA estaba desequilibrada, así que pongo RUMBO a lo desconocido SIN miedos, disfrutando del momento presente, disfrutando de esta PRIMAVERA que se abre ante mí. CAMINABA y se alejaba. CUANDO preguntaba, no me contestaba. MIRABA y no veía su mirada. Ya no éramos DOS, era sólo yo dispuesto a avanzar PARA seguir aprendiendo y descubriendo. CONTIGO o sin ti, pero nunca sin mí,  así que vuelo y ARRIBA te espero.

Dios Pepa, parece que pusiste las palabras precisas para plasmar mi proceso.


Lía Glez

Casi es media noche y como si de una moderna Cenicienta se tratase, como si realmente fuera a desaparecer ese hechizo en el que llevo envuelta desde las horas de la mañana, aquí me tienes, dándole a un teclado, plasmando en palabras esas sensaciones, esas emociones, ese subir y bajar  por una montaña rusa, mi montaña rusa, esa que es mi VIDA.

Aquí, sentada en el borde de mi cama, sonriendo mientras tecleo y volviendo a pasar esa bonita película vivida hoy contigo y unos cuantos estupendos compañeros de viaje. ¡Qué afortunada soy!. 

Suele ocurrirme que, cuando tengo una experiencia de este tipo, de esas en las que alguien especial consigue arrancar lo mejor de mí sin poder parar de sonreír, sin dejar de subir y bajar esa montaña rusa, con loopings incluidos, necesito algo de tiempo para asimilar el torbellino de emociones, momentos, palabras, frases brillantes, gestos mágicos, miradas cómplices y muchas estrellitas sobre nosotros, miles de ellas, serpenteando por nuestras cabecitas, como si de alguna manera esa fuese la escenificación de un pequeño grupo de niños que vuelven a su infancia, esa en la que seguíamos siendo inocentes y nos daba igual decir en voz alta lo que pensábamos, porque estábamos seguros de que cada cuál, sentía su propia locura como especial, como única, como... 

Es increíble, mi querida Pepa, increíble y único el don que tienes para llegar a los corazoncitos de todos aquellos que tenemos la fortuna de habernos cruzado en tu camino.

He disfrutado tanto, tanto, tanto, que se me ha quedado tatuada una sonrisa permanente en mi cara, en mi corazoncito remendado de tiritas, y la única culpable, eres tú.

Lindos todos los compañeros de nuestro pequeño viaje de hoy por los mares de nuestros particulares mundos, distintos e infinitos y que tan sabiamente has sabido unir en medio de la nada. Ellos también son responsables de parte de mi sonrisa. ¡Qué afortunada soy! 

¿Sabes? Además, tengo la misma sensación que muchas otras veces, la de sentirme un poco bicho raro. Quizá hoy ha sido un poquito menos, pero (sí, "pero"...), tengo la certeza de haber cruzado muchos de los puentes que tan brillantemente nos has tendido hoy para que explorásemos lo que al otro lado había. He cruzado puentes, recorrido ríos, subido montañas, entrado y salido de mil montañas, sus cuevas y escondrijos, todo, entre un sinfín de sensaciones  intensas y enriquecedoras.







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