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RETALES DE UNA VIDA

Desde chico le dijeron la forma en que debía moverse, caminar, comportarse, hablar, vestirse, gesticular e incluso deliberar.


Y él, desde su más temprana edad, pensó que algo no debía ir bien internamente porque quería hacerlo todo distinto a como le indicaban que debía hacer. A pesar de ello enmudeció y escondió lo que, instalado en lo más profundo de su ser, quería salir y brillar con luz propia.



Mejor así – se decía en cada ocasión que aquel extraño sentimiento le embargaba.

Mejor así – y todo su cuerpo se calmaba, sus bailes de letras mentales se apaciguaban y la normalidad le inundaba, como si de una presa llena tras las torrenciales lluvias de enero se tratara.



Creció entre algodones, agasajado por una madre entregada a su cuidado y dos tías solteronas que disfrutaban haciéndole el gusto, regalándole caprichos sin miramientos. Estudió donde los jesuitas del barrio y desarrolló un talento sin igual para recitar poemas épicos y recrear historias de legendarios nobles, escuderos y …
Por la belleza de esta imagen que me llegó en cadena de mails.
Por el fabuloso mensaje que la acompaña.
Por hacerme poner los pies en el suelo una vez más y meditar sobre el antes, el después y lo más importante... EL AHORA.
Gracias mi querido amigo Santana por escuchar, por resolver, por centrar, por quedarte y lo más importante de todo, por estar aquí, conmigo, cerquita.

Gracias Remy por esta belleza para madre.

http://www.lavozdelanzarote.com/article45886.html

QUE NO EXISTAS

Y casi prefiero que no existas. Por todas esas mañanas de despertares solitarios. Por las amanecidas sin ecos de risas en mi cuarto. Por cada uno de los días en que el silencio ocupaba las entrañas. Por aquellos momentos en que soñaba con tus palabras.

Creo que prefiero que no existas. Así las noches serían más descansadas. Los sueños meros recreos del alma. La vida pretérita jamás tendría el aspecto del ánima. Te borraría sin pausa hasta dejar tus recuerdos en nadas.

Seguro que prefiero que no existas. Así no rememoraría tu olor y tu aliento. La huella de tu calor jamás me hubiese rozado. Las manos que se unieron un día nada hubiesen notado. Y las esperanzas de un mañana caerían en vano.

Preferiría que jamás hubieras existido. Y fueses únicamente un anhelo de lo inalcanzable. Una ilusión de poemas y valiosos mensajes. Sólo un cuento que se leyó y convirtió en retales. Un personaje en papeles, un disfraz en carnavales.

Que no existieras. Y la sencillez regresaría. La tranquilidad retorna…

Poema para Pepi

Mi querida amiga Liz me ha regalado como condolencia por el fallecimiento de mi madre, Pepi Díaz González, - un poema inglés de autor desconocido traducido por Santiado Alemán al español.
Gracias Liz por esta perla y por tu cariño. Besos mil.


AUNQUE ESTOY MUERTO, NO TE AFLIJAS POR MÍ CON LÁGRIMAS.
NO PIENSES EN LA MUERTE CON DOLOR Y TRISTEZA.
ESTOY TAN CERCA QUE, CÁDA LÁGRIMA QUE DERRAMAS,
ME CONMUEVE Y ME TORTURA PORQUE PIENSAS QUE ESTOY MUERTO...

PERO CUANDO TE RÍES Y CANTAS CON ALEGRÍA,
MI ALMA SE DIRIGE HACIA LA LUZ:
RÍE Y ALÉGRATE POR TODO LO QUE LA VIDA TE DA.
Y YO, AUNQUE MUERTO, COMPARTIRÉ TU ALEGRÍA DE VIVIR.

En homenaje a los maestros del Silencio.

Siempre me han gustado los Mimos. Desde chica me fascinan los Reyes del Silencio.


Sus gestos mudos hablan como por arte magia y la imaginación vuela junto con cada movimiento y cada mueca que realizan, contando historias maravillosas; algunas plagadas de tristezas y otras llenas de alegrías.

Son portadores de grandes verdades y, desde la ausencia de letras, gritan de forma sorda a las conciencias de quienes quieran escucharles.

Decía el maestro de mimos Marcel Marceau que "el Silencio no tenía límites...los límites los imponía únicamente la palabra".


http://www.youtube.com/watch?v=r4LEKqLiYH4&feature=related

JOUER AVEC LE FEU (Jugando con el fuego)

CASIDA DEL LLANTO

He cerrado mi balcón

porque no quiero oír el llanto

pero por detrás de los grises muros

no se oye otra cosa que el llanto.


Hay muy pocos ángeles que canten,

hay muy pocos perros que ladren,

mil violines caben en la palma de mi mano.

Pero el llanto es un perro inmenso,

el llanto es un ángel inmenso,

el llanto es un violín inmenso,

las lágrimas amordazan al viento

y no se oye otra cosa que el llanto.

Por Federico G. Lorca

LA OCTAVA GRAN ISLA