martes, abril 16

IDEA VILARIÑO - arte y las mujeres



LO QUE SIENTO POR TI

Lo que siento por ti es tan difícil.

No es de rosas abriéndose en el aire,

es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.





TE ESTOY LLAMANDO

Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.

Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.

Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.


EL OLVIDO

Cuando una boca suave
boca dormida
besa
como muriendo
entonces,
a veces,
cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.

Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,

noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,

en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...


Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa

sabe ah, 
demasiado, 
sin tregua, 
y ve que ahora

el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces,
al beso,
que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire,
el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y,
a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.




ESO


Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.

Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.





CUÁNDO YA NOCHES MÍAS

Cuándo ya noches mías
ignoradas e intactas,
sin roces.

Cuándo aromas sin mezclas
inviolados.

Cuándo yo estrella fría
y no flor en un ramo de colores.

Y cuando ya mi vida,
mi ardua vida,
en soledad
como una lenta gota
queriendo caer siempre
y siempre sostenida
cargándose, 
llenándose de sí misma, 
temblando,
apurando su brillo
y su retorno al río.

Ya sin temblor ni luz
cayendo oscuramente.




LA NOCHE

Es un oro imposible de comprender, un acabado
silencio que renace y se incorpora.

Las manos de la noche buscan el aire, 
el aire se olvida sobre el mar,
el mar cerrado,
el mar,
solo en la noche, envuelto
en su gran soledad,
el hondo mar agonizando en vano...

El mar oliendo a algas moribundas y al sol,
la arena a musgo, a cielo, 
el cielo a estrellas. 
La alta noche sin voces
deviniendo en sí misma, inagotada y plena,
es la mujer total con los ojos serenos
y el hombre silencioso olvidado en la playa,
el alto, el poderoso, el triste,
el que contempla,
conoce su poder que crea, 
ordena el mundo,
se vuelve a su conciencia que da fe de las cosas,
y el haz de los sentidos le limita la noche.

I

Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido.

Dame la luz sombría, apasionada y firme
de esos cielos lejanos, la armonía
de esos mundos sellados,
dame el límite mudo, el detenido
contorno de esas lunas de sombra,
su contenido canto.

Tú, el negado, da todo,
tú, el poderoso, pide,
tú, el silencioso, 
dame la dádiva dulcísima
de esa miel inmediata y sin sentido.

II

Estás solo, lo mismo.

Yo no toco tu vida, tu soledad, tu frente,
yo no soy en tu noche más que un lago, una copa,
más que un profundo lago,
en que puedes beber aun cerrados los ojos,
olvidado.
soy para ti como otra oscuridad, otra noche,
anticipo de la muerte,
lo que llega en el día frío el hombre espera, aguarda,
y llega y él se entrega a la noche, a una boca,
y el olvido total lo ciega y lo anonada.

Sin límites la noche,
pura, despierta, sola,
solícita al amor, ángel de todo gesto...

Estás solo, lo mismo.
Ebrio, lúcido, azul, olvidado del alma,
concédete a la hora.






EL MAR NO ES MÁS QUE UN POZO

El mar no es más que un pozo de agua oscura,
los astros sólo son barro que brilla,
el amor, sueño, glándulas, locura,
la noche no es azul, es amarilla.

Los astros sólo son barro que brilla,
el mar no es más que un pozo de agua amarga,
la noche no es azul, es amarilla,
la noche no es profunda, es fría y larga.

El mar no es más que un pozo de agua amarga,
a pesar de los versos de los hombres,
el mar no es más que un pozo de agua oscura.

La noche no es profunda, es fría y larga;
a pesar de los versos de los hombres,
el amor, sueño, glándulas, locura.




TAL VEZ NO ERA PENSAR

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y tomar perdida,
ingenuamente,
tal vez pude elegir,
o necesariamente,
tenía que pedir sentido a toda cosa.

Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y despiadadamente al borde de la angustia
y este terco sentir debajo de su música
un silencio de muerte,
de abismo a cada cosa.

Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.

Tal vez pude subir como una flor ardiente
o tener un profundo destino de semilla
en vez de esta terrible lucidez amarilla
y de este estar de estatua con los ojos vacíos.

Tal vez pude doblar este destino mío
en música inefable. O necesariamente...





SI MURIERA ESTA NOCHE

Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera





Idea Vilariño  Montevideo (Uruguay)  1920 - 2009. 
Poeta, traductora y crítica literaria,
 educadora en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.


Poetisa intensa e intimista 

Formó parte de la llamada Generación del 45 con Juan Ramón Jiménez.
También participaban Juan Carlos Onetti, Rodríguez Monegal, Mario Benedetti y Gladys Castelvecchi, entre muchos otros.
Dedicó mucho tiempo a la música colaborando en la creación de importantes canciones como
"La canción y el poema"
co-producida con Alfredo Zitarrosa.




http://www.cancioneros.com/aa/1179/0/canciones-de-idea-vilarino

(Gracias Ana Sofía por este gran descubrimiento)




miércoles, abril 10

Ahmad al-Shahawi


Romero enamorado


La luna, sin una manzana, está a oscuras.
La noche, sin una manzana esperando, está desierta.
Las manos, sin una manzana respirando, están inmóviles.
Un cuerpo, sin una manzana roja, está averiado.
Una manzana, sin labios, está podrida.
Tu fruto me llamó y yo peregriné.

Una sola vez no sirve a un hombre enamorado que no encuentra tu camino. 




lunes, abril 8

HARTURA TENGO, DE FONDO.








Muchas veces me he decantado por Escandinavia. Si me dieran a elegir país, yo elegiría cualquiera de los escandinavos.
He querido ser danesa, noruega, incluso islandesa pero sobre todo, he querido ser sueca.
Pertenecer a tierras de vikingos, una de mis debilidades. Haber nacido rodeada de bosques, de renos, de navidades blancas, de lagos y salmones brincones.
Hablar un idioma tan antiguo y abstracto como los perfiles descomunales rocosos de tierras gélidas del norte o, tener la natural tendencia a tomar vodka para calentar los huesos soportando inviernos de vientos glaciares. Haber tenido la posibilidad de contemplar ballenas en su hábitat y crecer con la férrea creencia de la existencia de todo tipo de Dioses protectores de la naturaleza, de fenómenos meteorológicos, de la costa, del mar y de la pesca, dioses de la luz, de la belleza, de la sabiduría, de la música, de las canciones, de la poesía, de la gentileza, del sol alumbrador, de la fertilidad, de la paz, del amor, de la juventud, de la lucha…

¿Cómo no iba a desear ser nórdica? ¿Cómo no querer cumplir años bajo el influjo de cientos de cuentos mitológicos en donde una veintena de deidades defensoras me enseñarían cómo andar y encauzar, con respeto y sabiduría, mi propia vida?
Escandinava. Siempre escandinava.
Hasta ayer.
Porque ayer descubrí que tampoco me hubiese importado ser nipona. Hija del imperio del Sol Naciente. Hija de la Sabiduría práctica oriental. Y es que leer a un japonés de a pie, talmente Hisayuki Inoue, Directivo de casa automovilística Toyota afirmando que: “La crisis nos ha ayudado a ser más fuertes” o “Estoy contento y confío que el año próximo será mucho mejor” o “Trabajar juntos significa mucho y así debemos seguir por el mejor y más justo fin”, me hace comprender que, lejos del negativismo y de la aflicción que se cierne sobre este país en donde me tocó nacer, existen otros lugares del planeta en donde menos no significa pérdida, en donde luchar es un Debes, en donde buscar soluciones es un Tienes que. Japón, un país que aprendió de la mezcolanza de distintas corrientes ideológicas todo lo que hoy día es: del Budismo Zen, del Sintoísmo, del Confucionismo. Un país en donde se han debatido temas de forma generalizada y popular como: el lugar que ocupa el ser, la conciencia, la importancia de la humanidad, del trabajo en equipo, del todos por todos, la ética ecológica, el naturalismo, el renacimiento y la lucha ante las adversidades, la cooperación silenciosa, la vida interior.

Escandinava o nipona.

Aunque en mis sueños más profundos he decidido ser canadiense.
Y a esta altura de mi derrame mental, al más puro estilo diario de adolescentes, estarán pensando: ¡Pepa González se chifló! Ahora dice haber nacido en Quebec.

Las ganas. Si hubiese nacido en Canadá, viviría en uno de los lugares elegidos internacionalmente como de los mejores del planeta para pasar la vida por su bienestar. Un lugar civilizado en el más extenso significado de ese término, con un excepcional sistema de salud, de seguridad social, con altísimo nivel educativo, un lugar con un ambiente natural seguro y limpio, un país cosmopolita.
De esa forma, siendo canadiense, tendría solventado el tema de las ballenas, las nevadas, las navidades blancas, bosques, lagos, pesca, paisajes de naturaleza de postal. Y por otro lado, habría crecido bajo la tutela de la filosofía, si no nipona, sí cuáquera de lucha por la prosperidad de la comunidad, la ayuda al prójimo, por la búsqueda de la mejora del entorno más próximo y haciendo el bien sin mirar a dónde o a quién irá a beneficiar finalmente tus actos. Canadiense.

El asunto es que no me siento parte del país que consta en mi documentación oficial. No lo siento parte de mí, no me entusiasma esa bandera a dos tonos, no me pone los pelos de punta ni su himno ni su folclore, tampoco la historia, una historia que me resulta lejana, tan lejana como los libros de donde saqué toda la información cuando niña como temática obligatoria de cultura general en la EGB. No me resulta más cercano un cocido castellano que una Kartoffelsalat ni más sabrosa una fabada que un British Breakfast con huevos, judías y bacón (beicon) churruscadito. Ando más lejana del salmorejo andaluz y del pretérito perfecto castellano y más próxima al Acorda alentejana portugués (un caldo con cilantro, migas y papas) o a palabras lusas como fechillo, gaveta, liña o cambullón.
Obviamente, el haber nacido en una isla en medio del Océano Atlántico, vivir en zona turística y acostumbrar el oído, el gusto y la vista a decenas de acentos, sabores y banderas, ha hecho el resto. Es habitual que un canario se sienta inmigrante en su propia tierra, ciudadano del mundo, se sienta mucho de acá y también de allá.
Vikinga o samurai o colona francesa o navegante portuguesa. El caso es no seguir indigesta con el hedor putrefacto que desprende un país que se cayó hace rato y que, después de arboleda caída, siguen haciéndola astillas para fogata.

Ya saben que me enveneno con lo que pasa en España. Y no deseo rememorar detalles ni fotogramas que a todos nos han metido por vena y sin permiso previo, desde las televisiones, diarios escritos y programas radiofónicos. No quiero desde esta puerta de Rincones porque la hartura, pienso, es global. Un empacho que ha conseguido llevar a la mayoría a buscar procedimientos, ciencias, lecturas o disciplinas para intentar separar la mente del cuerpo. Como si la mente estuviese fuera de nuestro cuerpo. Como si pudiéramos desligar una de otro. Para olvidar. Es lo único que escucho últimamente de los más próximos.
Olvidar. Olvidar que sucede, olvidar que nos pasa, olvidar que estamos, olvidar que sufrimos, olvidar que igual no podemos soportarlo más. Olvidar. Olvidar que hay perros guardianes de manos sucias, canes de delincuentes, fieles perros de sus amos que les allanan el camino para hacerles ligero el paso. Olvidar que hay quienes trabajan por nada, quienes trabajan para nada, quienes trabajan subyugados por una espada que más que de Damocles debiéramos llamar “Espada de la Sinrazón”. Olvidar que tres de cada diez niños en Canarias sufre pobreza, olvidar que mientras esos pequeños pasan hambruna otros más afortunados siguen en su mundo paralelo, haciendo oídos sordos y ojos ciegos, ante una realidad que sólo ellos han manufacturado, engordado, institucionalizado. Olvidar que se nos amenaza, que se nos ningunea, que se nos roba la dignidad. Olvidar. Y olvidar, seguir olvidando que nos enfermamos, que nos vamos deteriorando gracias a una crisis perenne, que nos quitan la alegría, que nos van apagando de a poquito, que nos manipulan como a títeres, olvidar que somos sus piezas de ajedrez en una partida de dos o tres. Sí, olvidar. Olvidar que estamos, olvidar que una vez fuimos, olvidar que sentimos. Mejor olvidar. Yoga, Taichi, Footing, Meditación o Lobotomía. Vivir y olvidar mientras los sinvergüenzas siguen haciendo de las suyas desde las alturas, mientras los hipócritas continúan envenenando los ambientes desde las cimas más altas embaucándonos con sus falacias, mientras mentirosos fariseos con sus sonrisas de revista impostadas harán las delicias de fieles súbditos apegados por la necesidad, mientras un mayor número de indocumentados, estúpidos corruptos, necios manipuladores, drogadictos de traje chaqueta y untadores de lomos aderezados con cuentas en el extranjero seguirán disfrutando últimos modelos de autos fabricados para gentes como ellos, recreándose en restaurantes con excedentes de tenedores como carta de presentación, divirtiéndose en vacaciones entre esquiadores, hospedándose en hoteles con categoría GL (gran lujo), navegando con tecnología puntera desde viviendas en donde cabría toda una comunidad vecinal, regocijándose pero, eso sí, quejándose por los dineros como política, oración o tradición. Quejándose para, por minutos puntuales, bajar sus vidas bien estructuradas desde las altas nubes y aproximarse en algo a ese pueblo – con lógica patente llamado Pueblo Llano – y mostrarles una empatía inexistente pero bien estudiada.


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Hola,
Soy Pepa González.
De ideología Cuáquera. Oníricamente medio nipona-canadiense-sueca. Portuguesa por decisión propia y porque me da la gana.
Y ya no, no estoy indigesta.
Gracias a los paseos, el aire, la fotografía, los libros y estas purgaciones a golpe de teclado.
Hartura tengo de fondo… un poco, no voy a mentirles. Pero la olvido, a ratos.



domingo, abril 7

FRANCISCO ARTEAGA

Ya puedes descargar el número 80 de la revista FOTODNG en donde publicitan el portfolio de Francisco Arteaga, fotógrafo tinerfeño, magnífico retratista especializado en imágenes blanco y negro. Una auténtica delicia y un reconocimiento esperado y acertado. Disponible para Ipad





viernes, abril 5

EL VIAJERO DEL SOL DE GUNNAR ÁRNASON








Esta escultura de acero que pueden contemplar en imágenes previas, 
 cuya estructura metálica evoca la de un barco de guerra vikingo, 
domina la bahía de la capital islandesa
Es una de las esculturas más destacadas del país.

Su nombre:
Sólfar, El viajero del Sol o Sun Voyager

Localizada en Saebraut, junto al mar, en el mismo centro de Reykjavík 
 a dos pasos del puerto, simboliza la esencia de la ciudad, 
marcada por la historia de asentamientos vikingos y 
la importancia de la pesca.


Sólfar es, como su propio autor explicó al crearla, una oda al sol. 
Contiene en sí misma la promesa de un territorio por descubrir, 
un sueño de esperanza, 
progreso, 
libertad. 

En 1986, la ciudad financió un concurso para premiar a la escultura que se instalaría al aire libre y con ella conmemorar el 200 aniversario 
de la ciudad de Reykjavík. 
Gunnar Árnason ganó el concurso, y el modelo de aluminio 
(42,5 x 88 x 36 cm) se presentó a la ciudad para su posterior ampliación. 
El tamaño completo de Sólfar fue mostrado al país el día del cumpleaños de la ciudad de Reykjavik, el 18 de agosto de 1990. 

La obra está construida con 
acero inoxidable de alta calidad asentada 
sobre un círculo de losas de granito.



Jón Gunnar Árnason:




(1931–1989 en Reikiavik) escultor islandés. Se preparó en la Escuela de Arte en la Universidad de Islandia de Reykjavík  en la Escuela de Artes Visuales graduándose como ingeniero. 
Continuó estudios artísticos en Londres. 
Gunnar Árnason es uno de los escultor islandeses más conocidos internacionalmente. 
Sus obras están expuestas en galerías de Islandia, Noruega, Países Bajos y Alemania. Gunnar Árnason fue miembro de la Sociedad Islandesa de Escultores junto a Sigurösson, Kjartansson y Pálsdóttir.








jueves, abril 4

De la mano






 Paseemos 
Paseemos hoy mismo, mañana, por siempre, Paseemos


Dibujemos con ceras mil cielos de azules luminosos.

Naveguemos áridos caminos cual aventureros gloriosos.

Moldeemos nubarrones de esponjosa lluvia bautizándolos 
acantilados frondosos.


Paseemos ahora, en breve, eternamente, Paseemos


Degustemos aloes, palmerales, frutales, azucenas 
rosales de aromas gozosos.

Hilvanemos ventiscas y lloviznas en jornadas interminables
de minutos dichosos.

Respiremos mares de silencios 
dejando que sean otros quienes hablen y alboroten,
 susurrándonos ojos ardorosos.


Paseemos el presente, este instante, sin dilación hasta la muerte, Paseemos


Acariciemos las luces del alba, los fríos anocheceres 
sombreados de sueños venturosos.

Bailemos cada huella, cada pisada, cada rastro, 
deslizando los senderos de perfiles esplendorosos.

Disfracemos las amarguras, las desdichas y sinsabores 
de júbilos milagrosos.


Paseemos sin demoras, Paseemos


Arranca cualquier desventura caminando junto a mi paso.

Desamarra todo pesar que se halle anclado en mi ocaso.

Libera alma, cuerpo y vida, la tuya primero y después, la mía 
sin letargo, sin retraso.


Vente.
Paseemos.









miércoles, abril 3

REEVO


La Educación Prohibida es un proyecto que no termina con una película,
nos interesa abrir la discusión, continuar investigando y generando
contenidos libres. Por esa razón nos estamos dedicando al proyecto
Reevo.

Reevo es un proyecto para construir una red social que promueve
iniciativas educativas que se caracterizan por el respeto a la vida,
los seres humanos y su entorno, los contenidos seran abiertos y
libres, queremos que todo el mundo pueda aportar y conocer las
experiencias e  ideas que existen en educación.

El proyecto no tiene fines de lucro, actualmente estamos buscando
financiamiento de forma colectiva como lo hicimos con la película, y
necesitamos de tu ayuda para difundir y hacer realidad Reevo.

El 1 de Abril comenzamos la campaña de finanaciación colectiva a
traves de goteo: http://goteo.reevo.org

¡Mira el video de la campaña y ayúdanos a compartirlo por toda la Red!
http://vimeo.com/62993385

¡Ayudanos a hacer realidad Reevo!

Gracias.


------------------
Equipo Reevo.
http://www.reevo.org/

La Tierra Herida - M. Delibes / M. Delibes de Castro




No te vendas,
Que no te canalicen,
Que no te entuben, 
Que no te encajen,
Ni te compriman, 
Que no te hagan tabletas, 
Que no te metan en una botella,
¡Cuidado!

Pablo Neruda
Oda al aire

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